
Deje de temblar en su baño: Una guía para usar el calor infrarrojo de forma inteligente
¿Alguna vez ha entrado en un baño helado un martes por la mañana y se ha sentido arrepentido al instante? Todos hemos estado en esa situación.
La mayoría de los calentadores solo intentan calentar el aire, lo cual lleva mucho tiempo. El calor infrarrojo es diferente: no se molesta en calentar el aire, sino que actúa directamente sobre usted. Es como estar bajo los rayos del sol en un día de primavera. En cuanto lo enciende, ya puede sentir su efecto. Sin esperas… sin temblores.
Hacerlo “inteligente”
Si quiere controlar este equipo desde su teléfono o mediante un asistente de voz, necesita una manera de conectar el calentador a su red.
Por lo general, basta con conectar un dispositivo Wi-Fi o Zigbee a la línea eléctrica. Dado que la mayoría de estos dispositivos funcionan con la corriente eléctrica habitual, la configuración es bastante sencilla. Tan pronto como se activa el dispositivo, el elemento calefactor comienza a funcionar al máximo en cuestión de milisegundos. Es prácticamente instantáneo.
Configurar el ambiente (y la temperatura)
La verdadera magia ocurre cuando crea “escenas” específicas. Me gusta conectar el calentador con las luces del baño. Cuando enciende el interruptor para cepillarse los dientes, la habitación ya está cómoda.
Pero no quiere que su baño se convierta en una sauna por accidente. Para evitar esto, puede utilizar un sensor de temperatura económico. Yo suelo ajustarlo para que apague el calentador cuando la temperatura alcance unos 26°C. Así, se ahorra dinero en la factura de electricidad y evita sobrecalentarse.
Algunas cosas a tener en cuenta
El problema es que estos dispositivos consumen mucha energía. Si intenta conectar demasiadas lámparas infrarrojas en la misma línea eléctrica, probablemente provocará que se cortocircuite la conexión. Si está realizando una instalación grande, le conviene darles su propia línea eléctrica. Así se evitarán problemas más adelante.
Recuerde además que el calor infrarrojo funciona como una linterna: necesita una línea de visión clara. Si coloca el calentador demasiado profundamente en el techo, la mitad del calor no llegará al lugar donde realmente se necesita. Colóquelos donde puedan “verlo” adecuadamente, y así aprovechará al máximo sus beneficios.